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mujer haciendo estiramientos en su casa

ejercicio no peso centrista

¿Qué es el ejercicio no peso centrista?

Para entenderlo necesitamos entender el contexto tradicional. Cuando el ejercicio se hace enfocado en modificar el peso corporal (peso centrista) se dicen cosas como: “Dichosa, tan delgadita no ocupa hacer ejercicio”  o desde un enfoque de dieta “¿Por qué “ se cuida de la comida” si está delgada?.  Primero el ejercicio es más que para modificar el peso, y luego ¿Por qué tenemos que “cuidarnos” de la comida? No es la mala de la película, es simplemente comida.

Estos comentarios populares producto de unas estrategias brutales de mercadeo en la industria del fitness y las dietas no han dicho que modificar el peso es el único beneficio del ejercicio. Y entonces escuchamos:

  • “Tiene que bajar de peso, haga más ejercicio”, 
  • “¿Qué ejercicio me sirve para bajar aquí?”
  • “He hecho ejercicio todo el mes y no veo resultados (en la báscula)”
  • “Este alimento me gusta pero no sé si me engorda”
  •  “Tengo que hacer tanto ejercicio para reponer lo que me comí”

Y un largo etc de ideas y pensamientos sobre como “debería” verse tu cuerpo y cómo el ejercicio “te ayuda a cambiarlo”.

La sorpresa muchas veces es que el ejercicio es mucho más que para bajar de peso o para estar flaca, y podemos darle un enfoque no peso centrista (no centrado en el peso).

 

El enfoque peso centrista y estético

 

 

Es importante recordar que cuando la motivación para lograr las cosas, en este caso para ejercitarte, viene desde afuera (ese peso o forma que me dicen socialmente que tengo que lograr) nos hace poner la atención en cosas que no dependen de nosotros 100%. 

Es todo un ciclo: cuando ese estímulo externo es lo que te mueve la conducta pocas veces es sostenible, se siente como una obligación “para cumplir” “para salir de eso” y cuando sentimos que fallamos aparece la culpa, otro nuevo enfoque erróneo para “reparar la falta” y vuelve a empezar el ciclo. 

También, aumenta la presión por lograr ese resultado y sobre todo por mantenerlo a toda costa, desencadenando diferentes trastornos en la alimentación y en la imagen corporal. No podemos generalizar y decir que eso pasa en el 100% pero si en una gran cantidad de veces.

Un enfoque peso centrista a  muchas nos ha presentado el ejercicio como una forma para controlar el peso corporal, perder grasa (cómo si eso dependiera sólo de comer menos y moverse más) y además como una forma de cambiar las partes que “no te gustan” de tu cuerpo y verte “tonificada” (concepto sin sentido partiendo de que tu músculo ya está tonificado, es una de sus propiedades).

Pero bueno, el ejercicio es más que eso.

 

 

¿Para qué más me sirve el ejercicio entonces?

 

Se ha comprobado que, el ejercicio regular mejora el funcionamiento de todos tus sistemas y además:

  • Reduce el estrés y la ansiedad. Siempre y cuando se haga desde el goce y no desde la imposición que hablamos antes, porque en ese caso sería una fuente de estrés. 
  • Es una inyección de químicos que favorecen la felicidad.  Libera sustancias como las Endorfinas que crea sensaciones de felicidad y euforia. 
  • Mejora la autoconfianza. Al notar que vas superando retos y logrando metas impacta positivamente en tu mente y en tu confianza para lograr cosas nuevas.
  • Mejora el funcionamiento de tu cerebro. Puede crear nuevas células cerebrales (neurogénesis) y mejorar el rendimiento de las células existentes.
  • Fortalece músculos y huesos. Tus músculos y ligamentos fuertes reducen el riesgo de dolor en las articulaciones al mantenerlas más estables, además mejora el suministro de oxígeno y glucosa al músculo. 
  • El ejercicio de impacto puede retrasar la pérdida de densidad ósea que se presenta con la edad y disminuir los riesgos de fracturas.
  • Disminuye los riesgos de mortalidad por todas las causas.
  • Fortalece tu sistema inmune, siempre que no se llegue a niveles de sobre entrenamiento.
  • Mejora tus niveles de fuerza y resistencia, según el tipo de actividad que hagás.

En fin, esta lista puede ser muy larga y puede traerte muchos beneficios científicamente comprobados. 

 

Sin embargo, tal vez muchos no sean tan relevantes para vos. Es que de nada sirve leer una lista eterna de beneficios si para vos no son importantes o significativos, se convierten en pura teoría pero nada que motive a pasar a la práctica.

Revisá para vos:

  • ¿Qué si es importante?, 
  • ¿Cómo el ejercicio te puede ayudar a lograrlo?,
  • ¿Cómo beneficia tu vida al mejorar tus capacidades físicas?

Y seamos sinceras, muchas veces debido a: creencias, comentarios e historias el concepto de ejercicio puede estar ligado a algo negativo y si no trabajamos por verlo diferente y volver a construir el significado que le damos por más grande que sea lista de beneficios que te escriba no te va inspirar a hacerlo o no será algo que genuinamente querás.

 

 

 

 

 

¿Cómo puedo verlo diferente?

 

Primero aclaremos que actividad física o movimiento no es igual a ejercicio. Actividad física es todo lo que implique movimiento y que requiera un consumo de energía.

Ejercicio es cuando ese movimiento tiene una estructura, es repetitivo y con el propósito de mantener o mejorar alguna habilidad, sin embargo no significa ir al gimnasio o a un lugar específico a entrenar.

Ya que las diferenciamos es importante destacar que no necesitamos largas sesiones de ejercicio al día porque también podemos mantenernos en movimiento con mucha actividad física en nuestra jornada. Lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) como mínimo para disminuir riesgos de enfermedades son 150 min de actividad física de  intensidad moderada por semana (20 min al día) en sesiones de al menos 10 min. 

Algunos tips básicos para iniciar:

  • Si para vos la palabra ejercicio te genera cierto rechazo, mientras la resignificás cambiala por movimiento tal vez te suene más agradable.
  • Ya viste que para iniciar no necesitás largas sesiones, pueden ser minibloques de movimiento.
  • No necesitás tampoco hacer lo que “está de moda” o en tendencia, empezá por actividades que te gustan y que vos disfrutés.
  • Buscá otras señales de progreso más enfoacadas en tus sensaciones y no en los números de la balanza.
  • Puede que no todos los días sea posible cumplir con el plan, por eso es importante ser flexible y soltar la culpa por no cumplir con lo establecido.

Para guiarte un poco más en los primeros pasos y explorar la historia de EL EJERCICIO EN TU VIDA te hice un video y Aquí lo podés descargar.

Si para vos es importante cambiar este enfoque y retomar tu relación con el ejercicio de una manera diferente buscá profesionales que no se centren en el peso corporal,  que te guíen con otros indicadores  para medir tu progreso y que aborden tu salud de una manera más integral.

Si querés entrenar tu cuerpo desde un enfoque diferente no centrado en el peso,

¡Entrenemos juntas!

 

 


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