Ejercicio, empecemos por verlo diferete
¿Si te digo la parlabra EJERCICIO con que lo relacionás? ¿Qué viene a tu mente?
Ahí he recibido todo tipo de respuestas:
“Castigo”, “tortura”, “gimnasio”, “una vagabundería”, “Lo tradicional, tener una rutina, ir al gym, disciplina, bajar de peso”, también cosas como: “movimiento, bienestar, buen estado de animo”, “salud”, “rendimiento, competencia”.
Podrían salir infinidad de respuestas porque cada una percibe el ejercicio desde su perspectiva y esta la forman sus historias, las creencias propias o de otros, sus valores y el contexto social en que se desenvuelve la persona.
Si no lo habías pensado o analizado, esto influye en tu disposición para hacer ejercicio, ¿Cómo verlo diferente? de eso vamos a hablar en este blog.
El mensaje que te han dado sobre el ejercicio
A vos, ¿Cómo te han vendido el ejercicio?.
Socialmente el ejercicio ha sido promovido desde la industria del fitness y las dietas como una herramienta para modificar tu cuerpo, subir o bajar de peso. Todo esto viene de un mensaje que promueve y lucra con la insatisfacción corporal y que te hace pensar que “tenés que” cambiar o “arreglar” algo en vos.
Tal vez queremos ver diferente el ejercicio pero somos hostigadas a diario con imágenes como estas:
Por otro lado, el sector de la salud promueve el ejercicio como para: mejorar tu salud haciendo relación con “una medicina” para prevenir enfermedades, estar saludable, controlar el peso corporal (de la mano con la insdustria del fitness y la dieta).
Este segundo enfoque parece menos ofensivo que lucrar con la insatisfacción corporal. Sin embargo fácilmente se puede ir al extremo de presentar el ejercicio como algo que “deberías hacer” por obligación o para cumplir con una experctativa social ligándose con un imperativo moral (Segar, et all 2011).
Realmente el ejercicio si tiene muchos beneficios para tu salud, y este segundo enfoque tiene la buena intención de mejorar la salud de la población general. Sin embargo la manera en que se transmite el mensaje hace que se relacione con una obligación, otro “debería” más del día.
Entonces que, ¿No hagamos ejercicio y que nadie lo promueva?
Antes de que la mente te lleve por ese pensamiento quiero aclararte que no es cierto no promuevo eso tampoco. Lee hasta el final para que tengás más contexto.
¿Cómo ha sido tu historia con el ejercicio?
Sumado al mensaje colectivo está tu historia personal, ¿Cómo te presentaron el ejercicio?
Tal vez fue de niña con el ejemplo en tu casa, en el barrio o en la escuela en las clases de educación física y deportes, desde ahí empezó tu historia ¿Cómo fue ese primer contacto? ¿Qué pensabas del ejercicio?
Esta historia influye mucho en tu actitud, tu disposición y tu constancia con el ejercicio porque la motivación y la disposición será mayor para las actividades que relacionás con emociones positivas y vas a tratar de evitar las actividades relacionadas con algo negativo.
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Hay cosas muy importantes que suceden en el tiempo y mantienen muy bajos los niveles de motivación, por ejemplo cuando:
- La actividad es impuesta, no la relacionás con algo relevante o es para complacer a otros. ¿Hacés ejercicio porque querés o porque te dicen que “tenés que hacerlo”?
- Te sentís poco competente para realizarla (que no te sentís buena en eso o te percibís poco habilidosa). ¿En cuáles actividades te sentís habilidosa? ¿Cuáles habilidades podrías mejorar?
- No hay relaciones que generen conexión o pertenencia al contexto (si no tenés relación con personas que hagan ejercicio, no te sentís cómoda en el lugar donde se ejercitan, etc. ¿Qué se decía en tu contexto sobre el ejercicio?, ¿Cómo es el espacio donde te sentís cómoda haciendo ejercicio?
Y bueno, si la historia no es muy positiva ¿Qué podés hacer? ¿Cómo ver diferente el ejercicio?
¿Cómo puedo verlo diferente?
El primer punto es dejar de relacionarlo con algo negativo, suena muy fácil pero lleva tiempo y muchas veces necesitás rodearte te profesionales que te acompañen (psicólogos, entrenadores que entiendan tu historia, sean empáticos y pacientes).
¿Por dónde empezar?
Pasar de una historia negativa a una historia postivia, amar el ejercicio y disfrutarlo puede ser un paso muy largo, casi un salto cuántico. Por eso buscá avanzar lentamente, con pasos estables que primero te lleven a verlo como algo neutro, simplemente ejercicio.
Tal vez la palabra ejercicio por si sóla puede ser desmotivante de entrada para muchas, empecemos por modificar el lenguaje y por pensar en movimiento y actividad física.
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Pensando en movimiento:
- ¿Qué actividades te agradan y disfrutás realizar?
- ¿Cuáles beneficios tiene el movimiento para tu vida cotidiana?
- ¿En que mejorará tu vida cotidiana con el movimiento?
- ¿Cuál es una meta realista y accesible para vos en este momento?
- ¿Cómo podrías definir para vos el ejercicio y el movimiento? Una definición que te beneficie a vos.
Para cambiar el concepto Segar et all (2016) proponen un cambio en el lenguaje por parte del personal de salud, en lugar de decirle al paciente “tiene que hacer ejercicio” indagar un poco más con esta plantilla.
Te la dejo en esta foto por que puede servirte:
TU HISTORIA CON EL EJERCICIO EN RESUMEN
Si ocupás recordar lo más importante, te diría que:
- No necesitás largas sesiones de ejercicio, cambialo por Movimiento.
- Pensar en los beneficios que trae a tu estilo de vida, a tu día a día es más sostenible que pensar en un beneficio muy lejano.
- Adaptá el ejercicio y el movimiento a vos, a tu vida, a tu rutina, gustos y horarios.
- Lo que podés hacer está bien y es mejor un poco que nada.
- Empezá por las actividades que te gustan y que disfrutás realizar.
¿Necesitás guía y acompañamiento en el proceso de disfrutar el ejercicio?
¡AGENDEMOS UNA LLAMADA EXPLORATORIA!
REFERENCIAS
- Segar, M. L., Guérin, E., Phillips, E., & Fortier, M. (2016). From a Vital Sign to Vitality: Selling Exercise So Patients Want to Buy It. Current sports medicine reports , 15 (4), 276–281. https://doi.org/10.1249/JSR.0000000000000284
- Rodgers, Wendy & Loitz, Christina. (2009). The role of motivation in behavior change: How do we encourage our clients to be active?. ACSM’s Health & Fitness Journal. 13. 7-12. DOI:10.1249/FIT.0b013e3181916d11
- Segar, M. L., Eccles, J. S., & Richardson, C. R. (2011). Rebranding exercise: closing the gap between values and behavior. The international journal of behavioral nutrition and physical activity , 8, 94. https://doi.org/10.1186/1479-5868-8-94
- Thai, C. L., Taber, J. M., Oh, A., Segar, M., Blake, K., & Patrick, H. (2019). “Keep it Realistic”: Reactions to and Recommendations for Physical Activity Promotion Messages From Focus Groups of Women. American journal of health promotion : AJHP , 33 (6), 903–911. https://doi.org/10.1177/0890117119826870
- Warburton, D., & Bredin, S. (2017). Health benefits of physical activity: a systematic review of current systematic reviews. Current opinion in cardiology , 32 (5), 541–556. https://doi.org/10.1097/HCO.0000000000000437