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Artritis Reumatoide… 7 cosas que me enseñó

Hoy 12 de octubre, gracias a una amiga me enteré que es el día mundial de la Artritis Reumatoide. Este día se estableció para sensibilizar a las personas acerca de este padecimiento y brindar apoyo a los pacientes y sus familias. 

Fui diagnosticada desde agosto de 2001 con Artritis Reumatoide Juvenil (en ese momento era juvenil, ahora ya no se jeje). Una enfermedad autoinmune (el sistema inmune se ataca solo) que causa dolor, inflamación y rigidez en las articulaciones. Puede afectar muchas articulaciones, pocas articulaciones, o todo el cuerpo, va progresando poco a poco y limitando la movilidad. También puede traer como consecuencia otras enfermedades como el Síndrome de Sjögren (que produce resequedad en ojos, boca u otras partes del cuerpo).

Desde entonces han pasado dolores e inflamaciones, se me han deformado los pies, he perdido movilidad en la mano, se lo que es despertarme y no poderme bajar sola de la cama, tener que pedir ayuda para vestirme, amarrarme los zapatos, sentarme en el suelo y tener que esperar que me levanten, además de una úlcera en el ojo por resequedad, en fin cosas que yo creía que sólo pasan cuando es muy mayor. 

En 18 años he tenido períodos de mucho dolor y otros en los que nada me duele y se me olvida que tengo artritis. Hasta que algo se inflama y me recuerda que sigue ahí y que me va a acompañar todo el camino que me queda.

Sin embargo, hoy puedo decir que mi panorama es por mucho muy muy bueno, hago muchas más cosas de las que hacía antes del diagnóstico. Mi actividad física es mucho mayor, valoro y disfruto la importancia del movimiento físico y del ejercicio en mi vida, me encanta moverme cada día. 

Una vez decidí que no me iba a limitar, que yo iba a hacer mis cosas sin problema y así ha sido hasta hoy. Empezó como una lucha pero ahora es un fluir con la enfermedad en el que me ha enseñado:

  1. Si mi enfoque está en el dolor no me movería nunca. Decido enfocarme en las partes de mi cuerpo que se mueven sin dolor ni restricción.
  2. Que a pesar del diagnóstico médico mi cuerpo hace lo que la mente le diga y sólo yo pongo mis limitantes. 
  3. Que el ejercicio es una herramienta para estar mejor, y que hay que mantener un equilibrio y parar o bajar la intensidad cuando es necesario.
  4. Apreciar el movimiento sin dolores ni restricciones (aplica desde levantarse de la cama, escribir, amarrarse los zapatos, poder caminar muchos km y hasta correr).
  5. Comer mejor, hay alimentos que favorecen la inflamación y que ingerirlos es potenciar algo con lo que mi cuerpo lucha.
  6. A ser paciente y tratar mi cuerpo con más amor y cuidado en las partes que ocasionalmente se inflaman. 
  7. El movimiento me mantiene con vida y yo decido si es un sufrimiento o una celebración. 

Si a vos nada te detiene movete todos los días!

El cuerpo humano funciona a la perfección. La actividad física es una forma de agradecerle todo lo que puede hacer y darle un mantenimiento de calidad para que te acompañe muy lejos.

“Estamos vivos porque estamos en movimiento” Jorge Drexler